Me llamo Joan Anfruns y soy de Terrassa (Barcelona). Mi camino siempre ha estado dividido entre dos mundos que parecen opuestos, pero que para mí son lo mismo: la estructura y la imaginación.
No concibo la vida sin la creación. De niño, mi escenario eran cincuenta pitufos de plástico con los que montaba historias épicas; más tarde, el dibujo se convirtió en mi lenguaje y pasé años dando vida a cómics. Pero entonces apareció algo que lo cambió todo: la programación.
Descubrí que programar era el rompecabezas definitivo. Aprendí a base de leer la revista Micromanía antes incluso de tener mi propio ordenador, fascinado por la idea de que podía hacer que mis ideas cobrasen movimiento. Estudié informática alrededor del 2000 y, desde entonces, me he reinventado constantemente, siempre orbitando alrededor de mi verdadera pasión: la creatividad.
En 2004, la necesidad de contar historias volvió a su raíz más pura. Escribí mi primera novela a mano, en una libreta, y desde ese momento no he soltado la pluma (o el teclado).
¿Es escribir mi pasión? Digamos que es la llave maestra. Escribo porque es la puerta de entrada a los mundos que viven en mi cabeza y la mejor forma que he encontrado para compartir mis historias contigo.